Para humanos y animales enfermos, las visitas a domicilio resultan una ventaja saludable que puede ayudar a mejorar curas y diagnósticos
Llevar a nuestra mascota al veterinario puede ser todo un desafío que lleve nuestra paciencia al límite o que suponga una angustia para nuestro perro, gato, conejo o pájaro. Para muchos, salir de su entorno, de sus rutinas, es una causa de estrés. Para otros con problemas de salud, de movilidad o de edad avanzada, el traslado puede agravar su dolor.
Dueños y tutores han buscado alternativas, unos mirando en internet, otros preguntando y alguno yendo atento por la calle, y han encontrado Veterinaria Izaga, una clínica veterinaria móvil que presta atención a domicilio desde hace menos de un año. La joven veterinaria Sara Pérez Zapatero conduce, en sentido literal, su trabajo allí a donde es necesario. “La mayoría me dicen que han buscado en internet por curiosidad o que me han visto mi furgoneta o que les ha dado mi número no sé quién”, explica la veterinaria de Ecay de Lóguida, pero que trabaja sobre todo en Pamplona y su comarca.
Sara Pérez Zapatero, frente a su furgoneta adaptada a su trabajo de veterinaria.
Evitar el estrés
Con su furgoneta convertida en una consulta móvil acude hasta el domicilio del paciente. Para Sara, el que se acuda a la casa de la mascota evita que esta sume a su malestar el estrés de tener que dejar su entorno para ir a otro desconocido y que pueden percibir como hostil. “Con los perros no tanto, pero los gatos no suelen llevar nada bien que les saquen de su ambiente”. “El hecho de que les metas en un transportín, -continúa explicando- les lleves en el coche, al menos que les tengas acostumbrados, muchas veces se orinan encima, se defecan, vomitan, se estresan, y en consulta son agresivos”.
Según explica la veterinaria Sara Pérez, al realizar las consultas a domicilio, las exploraciones clínicas suelen ser más fiables y la experiencia les resulta mucho más tranquila. Además, esta veterinaria asegura que el estrés influye directamente en parámetros fisiológicos como la frecuencia cardíaca, la respiración, la presión arterial o incluso los niveles de glucosa en sangre.
También ofrece un extra: “Si vas a la casa del cliente, tú estás viendo el ambiente, si tiene plantas tóxicas para los gatos. Y eso, si no me viene con la sintomatología o no me lo comentan, no me entero”. Y lo mismo con otros detalles como el tipo de arenero, la distribución de espacios, cómo está organizada. “Eso da muchas pistas”.
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Tampoco hay que olvidar al propietario, que se ahorra el desplazamiento y la espera en la consulta veterinaria o la búsqueda de aparcamiento.
Especializada en felinos
Los pacientes de Sara Pérez son fundamentalmente perros y gatos, las mascotas mayoritarias en los hogares navarros. En el caso de pequeños animales o exóticos, todo lo que va desde las aves a los reptiles pasando por hurones, conejos y roedores, “Cosas muy simples te hago, pero es verdad que son animales muy sensibles, muy delicados y no tengo la especialidad”. En estos casos prefiere derivarlos a los especialistas.
“Soy del pensamiento de que en veterinaria tenemos que empezar a buscar la especialización. Porque al final tú no puedes saber de todo”, explica la veterinaria. “Habiendo médicos que se dedican únicamente a la especie humana, únicamente a un órgano, ¿cómo vamos a hacer las cosas bien, de verdad, teniendo que saber de gatos, de perros, hurones, de cobayas, de conejos, de peces, de reptiles, iguanas, de todo y de todos los órganos?”, acaba ejemplificando.
“Soy del pensamiento de que en veterinaria tenemos que empezar a a buscar la especialidad. Porque al final, tú no puedes saber de todo”
Sara Pérez – Veterinaria a domicilio
Medicina felina, y como conviviente con unas gatas, conoce de primera mano la delicada relación entre estos animales y los sanitarios. Es una más de las razones que le llevaron a montar su consulta veterinaria domiciliaria, y así, ganándose la confianza de los felinos en su entorno, poder hacer la exploración desde cero. “Y esto sorprende. Muchos comentan que ‘este gato no se deja tocar por nadie, no se deja nada y a ti te ha dejado’”.
La consulta móvil
Aunque entra en los domicilios con una mochila de unos 20 kilos de material con todo lo necesario para hacer una exploración completa, “llevo el ordenador, una báscula, llevo el endoscopio, y también para vacunaciones, tratamientos preventivos o asesoramiento sanitario personalizado.
Además cuenta con el equipamiento de la furgoneta, con el equipo necesario para hacer exámenes físicos, análisis y también algunas cirugías, en concreto las que no necesiten esterilización. “Las de gatos sí, porque esa no se hace en esterilidad, pero las de perro por ahora en la furgoneta no, las mando a una clínica veterinaria que me alquilan el quirófano”. Lo mismo ocurre con las radiografías o las ecografías, que las deriva a los especialistas en estos trabajos.
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Pero este trajín y esta disponibilidad también tiene un precio para el profesional. La vocación y el conocer a los pacientes hacen difícil rechazar llamadas, especialmente las urgentes, y aunque no exista el servicio de 24 horas, lo parezca. “En las últimas tres semanas apenas he descansado un día”, tener tiempo libre para descansar.
La última despedida
Para muchos propietarios de mascotas, la muerte de su mascota es el peor trago y si decidir la aplicación de la eutanasia es duro, el momento de llevarlo a cabo desborda las emociones. Por eso, para muchos, que este trance tenga lugar en casa, “agradecen mucho poder despedirse en el ambiente normal del perrico, donde está más tranquilo y pues sin notarse cambio, sin notar que algo está pasando, que algo está yendo mal, que le están llevando a un sitio que no conoce, sin estrés”.
